Cuentos de Navidad con Teo.
2. Noir
Hoy es Navidad, me había escaqueado de pasear a Teo por la mañana temprano.
En una hora teníamos que ir a comer a casa de mi suegra. Ella tiene un gato, y Teo no es precisamente bienvenido. Así que toca pasearlo antes de ir a la comida.
Mientras paseaba a Teo,por un parque cercano a casa, iba recordando las ostras con cava que como aperitivo abrían las pantagruélicas comidas de Navidad de cuando era joven. Hoy serían unos buenos centollos.
Me detuve en el alto del parque, desde donde se puede observar, allí a lo lejos, el mar. Y por eso le llamo a esta pequeña terraza entre arboles: "plaza trocito de mar".
Allí estaba yo, con un par más de perros y sus paseantes. Veo llegar por uno de los caminos de tierra que acaban en esta plaza a una señora elegante, de unos 75 años, muy atractiva. Intenta acariciar a Teo, algo casi imposible porque no para de moverse. Su cara se llena de alegría al ver juguetear a los demás perros.
- Están llenos de vida; nos dice y continua hablando.
- Es fantástico verles correr, jugar, y te dan tanta compañía.
La miré, más detenidamente. Parecía una de esas abuelas activas, con buena conversación, que te miraba a los ojos, acompañando sus palabras con ternura y curiosidad.
- Parece que le gustan los perros, le pregunté.
Su cara se transformó de nuevo.
- Mucho, mucho.
- No tiene uno, le dije
- Tenía, pero murió poco antes del verano. Pobre, ya estaba viejecito,
- Y no piensa en tener otro.
- No lo sé, quizás. Me respondió. No adiviné si estaba haciendo luto por su perro, o si su situación actual hacía complicado cuidar una nueva mascota.
- Como se llamaba, le pregunté
- Noir, era un Terrier, se parecía a ese, y me señaló uno de los perros que jugueteaban alrededor de Teo.
- Venía mucho a este parque, no me queda cerca, pero me gusta mucho y nunca faltaba los días festivos y señalados. Después de tantas años juntos, serán las primeras navidades sin él.
Por un momento no sabía si era viuda y me estaba hablando de su marido o si de verdad hablaba de su Noir. Pero contaba su historia de tal manera que no sonaba triste, si acaso melancólica. Rescatando el pasado con las palabras.
Estuvimos hablando de perros y escuché con atención y cariño sus anécdotas perrunas.
Al cabo de un buen rato, siguió su camino. La vi de lejos bajar las escaleras del parque, de camino, igual que yo, a su comida de navidad.
Tomé el camino a casa tarareando, Dios sabe el pórque: "Vivir así es Morir de Amor" de Camilo Sexto, mientras pensaba en la magia de Noir, paseando, sin estar, a su dueña por el parque el día de Navidad.
Nota: Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia
sábado, 30 de diciembre de 2017
viernes, 29 de diciembre de 2017
Cuentos de Navidad con Teo. 4. - AURELIA
Cuentos de Navidad con Teo!
4. - Aurelia
4. - Aurelia
- "Por una cabeza, De un noble potrillo, Que justo en la raya, Afloja al llegar. Y que al regresar Parece decir: No olvidéis, hermano, Vos sabés, no hay que jugar."
Pedro cantaba acompañando a Carlos Gardel, cuya voz surgia de un viejo y cuidado tocadiscos.
Desde un sillón echo a él, contemplaba la cala corral. Su pequeño loft, nacido de la restauración de uno de los antiguos embarcaderos que vestían el contorno de la parte norte de la cala, era mágico.
Una onanistica comida de Navidad!
Desde un sillón echo a él, contemplaba la cala corral. Su pequeño loft, nacido de la restauración de uno de los antiguos embarcaderos que vestían el contorno de la parte norte de la cala, era mágico.
Una onanistica comida de Navidad!
Una cafetera italiana empezó a gorgojear. El aroma del café inundó la estancia, dejando en el olvido el recuerdo de un pequeño gall de sant Pere con patatas y cebolla al horno, que Pedro había despachado con lentitud y placer.
Ojeaba su pasado a saltos, entre álbumes de fotos, fotografía suyas de estudio, apuntes y escritos. Entre sorbos de su cafe sin azúcar recordaba a Malena su musa, su amor, su faro. Acababa de coger una foto de estudio donde Malena aparecía desnuda posando, cuando Aurelia salto desde el suelo a su regazo estando a punto de tirar su taza de café, acomodándose en un ronroneo.
- Que ingrata es la vida con los que más dan, y que expléndida con los egoístas. Balbuceo mientras recordaba cuando dejó todo, incluida Malena, para estar solo en una cabaña en la Patagonia. Una aventura que salió mal, muy mal. De allí, y de su depresión la rescato Malena. Ya habían pasado dos lustros.
El le debía su vida, y un cáncer fulminante le había arrebatado a ella, poco antes del verano, la suya. Pedro no era de llorar, pero si de no olvidar su pasado. Quiso celebrar, o más bien pasar, la Navidad en el mismo lugar que el pasado año con Malena, aquí en su mágico embarcadero.
La Navidad había regalado un día tranquilo de Sol y poco viento. Cala corral se veía a través de su gran ventanal sosegada.…
Notó vibrar su móvil en el bolsillo de su cazadora ... Era yo que le llamaba mientras paseaba a Teo, tras un suculento cocido que mi suegra siempre bordaba en la comida de Navidad.
- Feliz Navidad Pedro! Espero no haberte despertado. Dije en medio de un tirón de la correa de Teo que se abalanzaba sobre una paloma. Y continúe:
- Te llamo, porque en medio del paseo, Teo se ha quedado inmóvil enfrente de un gato que se sentía poderoso detras de unas rejas. Y me he acordado de Aurelia... No hay mejor excusa.
- Te llamo, porque en medio del paseo, Teo se ha quedado inmóvil enfrente de un gato que se sentía poderoso detras de unas rejas. Y me he acordado de Aurelia... No hay mejor excusa.
- Ey, que ilusión. Feliz Navidad fredi!. No. No me has despertado, justo estaba paseando para "pescar" la puesta de sol desde cala Llentía. Ahora mismo acabo de dejar los dos monumentos okupas, de los que alguna vez te hablé: las puertas de can soleil y las grandilocuentes columnas del time and space de Andrew Rodgers. Hoy apenas hay gente. Y ahora estoy llegando a la punta entre cala llentia y cala corral.
- ¿cómo estás? ¿finalmente has comido solo?
- Si. Una sabrosa y plácida comida, ralentizada con un Rivera de Duero que ha puesto magia fundiendo recuerdos con la belleza de los sentidos que el precioso día de hoy nos regala.
- Si, estar solo es la mejor manera de oír nuestra respiración, inundandonos desde dentro y desde fuera. Dictaminé, y añadí:
- ¿Que haces estos días?
- Mañana ver quedado con un amigo. Iremos a Formentera desde Sant Antoni.
Allí estaremos unos días. Un lujo!
Me colgó antes que que el sol metiera sus últimos rayos hasta en final de caja Llentia.
- Si. Una sabrosa y plácida comida, ralentizada con un Rivera de Duero que ha puesto magia fundiendo recuerdos con la belleza de los sentidos que el precioso día de hoy nos regala.
- Si, estar solo es la mejor manera de oír nuestra respiración, inundandonos desde dentro y desde fuera. Dictaminé, y añadí:
- ¿Que haces estos días?
- Mañana ver quedado con un amigo. Iremos a Formentera desde Sant Antoni.
Allí estaremos unos días. Un lujo!
Me colgó antes que que el sol metiera sus últimos rayos hasta en final de caja Llentia.
Al sur Es Vedra, sobresalía sobre la costa de Ibiza. Pedro disfrutó de ese momento sin pensar en nada, concentrando todos sus sentidos en ese instante.
Al día siguiente, en la mañana, navegando en largo con un Levante moderado, Pedro y su amigo, atravesaban el canal entre Es Vedra e Ibiza.
Pedro le contaba a su compañero mientras trimaba la mayor.
Pedro le contaba a su compañero mientras trimaba la mayor.
- Este Fredi es majo!!!
Yo mientras tanto veía a Teo saltando entre la vegetación cerca de sant Pere mártir, pensando.
- Un tío de carallo este Pedro!
Yo mientras tanto veía a Teo saltando entre la vegetación cerca de sant Pere mártir, pensando.
- Un tío de carallo este Pedro!
lunes, 25 de diciembre de 2017
Cuentos de Navidad con Teo. 3. LUCKY

Cuentos de Navidad con Teo.
3. Lucky.
Domingo día de Nochebuena. Paseo a Teo mientras remato el menú en mi cabeza.
- Los langostinos los haré a la sal, así se mantendrán calientes. Eso y una centolla peladita para abrir el apetito. Un caldo-crema con uñas de alcachofas fritas. Y para acabar un rape a la romana con boniato, cebollitas y tirabeques!
Recogia una cagada de Teo, sintiendo que el Dia no hubiera empezado: unos cuantos perros, tres abuelos esperando el autobús y el sol asomando!.
El mendigo que cada día marcaba la puerta del "Consum", aún dormia envuelto en mantas en un portal.
Llegando a casa, mi mujer ya había acabado de rellenar la barriga del tió.
"Caga tió
ametlles i torró
no caguis arangades
que són massa salades
caga torrons
que són més bons
Caga tió
ametlles i torró
si no vols cagar
et donaré un cop de bastó"
ametlles i torró
no caguis arangades
que són massa salades
caga torrons
que són més bons
Caga tió
ametlles i torró
si no vols cagar
et donaré un cop de bastó"
Cantabamos todos juntos, mientras Martina, mi hija de nueve años, golpeaba suavemente, con un cañin roto de mi "láser", la "pancha" repleta del tío!
Yo la observaba con emoción, sabiendo que sería el último año que nos regalaba la suya desbordante. Martina se aferraba a creer en la magia, frente a la dudas que le generaban sus amigos!.
Cada día puntualmente, antes de acostarse, alimentó al tió, con mandarinas, nueces, pasas, galletas... Y cariño. Creaba una relación tan fuerte con aquel tronco, que le daba vida. Hasta Teo parecía mirarle cuando ponía su hocico encima de la mesa para intentar robarle la comida.
Pasada la sorpresa y agitacion del Tíó. Martina me acompaño al "consum", a rematar algunas compras de última hora.
- Papá, dame algún euro para el hombre invisible,
Le llamaba así porque pocas semanas atrás, había leído un precioso libro en el que se novelaba metafóricamente la relación de una niña con un mendigo. Y en ella, el mendigo le decía a la niña que era invisible, que solo ella podía verle, creando paralelamente un mundo imaginario alrededor.
Pero éste era de verdad, extranjero, pasaba días enteros, sentado en la calle peatonal enfrente de la puerta del super.
- Papá, dame algún euro para el hombre invisible,
Le llamaba así porque pocas semanas atrás, había leído un precioso libro en el que se novelaba metafóricamente la relación de una niña con un mendigo. Y en ella, el mendigo le decía a la niña que era invisible, que solo ella podía verle, creando paralelamente un mundo imaginario alrededor.
Pero éste era de verdad, extranjero, pasaba días enteros, sentado en la calle peatonal enfrente de la puerta del super.
- Toma. Le dije dándole una moneda de dos euros, y sintiéndome más usurero que caritativo.
Yo también me acerque a él, y le pregunté por su amiga mendiga, siempre acompañada de un precioso setter irlandés de nombre Lucky . Hacía tiempo que no la veía en su puerta de un cajero cercano. Con carrasposa voz me dijo.
- Ahora, Sant Cugat
Era difícil entablar conversación con el.
Y ante la curiosidad e imposibilidad de conocer su vida, yo me las contaba.
Y ante la curiosidad e imposibilidad de conocer su vida, yo me las contaba.
- Papá, el tendrá Papá Noel!
Me quedé sin saber que decir, pensando que quizás mi Papá Noel era él, diciéndome: "La magia no está en hacer invisible lo real que no queremos ver, sino visualizar lo que todavía no existe!"
- Martina, nosotros seremos su Papá Noel.
Poco antes de cenar mientras preparaba la cena escuchando el villancico, "merry Christmas de john Lennon", me dije:
- Ya se lo que podemos regalarle: Un kit de truco de magia!
Poco antes de cenar mientras preparaba la cena escuchando el villancico, "merry Christmas de john Lennon", me dije:
- Ya se lo que podemos regalarle: Un kit de truco de magia!
sábado, 23 de diciembre de 2017
Cuentos de Navidad con Teo. 2.- NILO
Cuentos de Navidad de Teo.
2.- Nilo
Sonaba en mi pequeño Bosé Inalámbrico "Malibú, de Maygen Lacey", a la vez que rescaté mi móvil para ver los mensajes.
Me sorprendió ver un mensaje de Toni, un gran amigo al que hacía meses que no veía. Su mujer Isabel había muerto súbitamente en el hospital. Entro por un ataqué nefrítico y al cabo de tres días falleció. Eso pasó hacía casi tres años. Tenía tres hijos, ya fuera de casa, trabajando o estudiando, a los que supo acompañar ejemplarmente tras aquel hachazo.
- "¿Sales a pasear a Teo?" decía su mensaje.
Era sábado. Tenía pendiente mil cosas. Pero cuando el azar te pone el regalo de un amigo delante, no puedes dejar de abrirlo.
Busque Toni en contactos, elegí entre una pila de Tonis y pulsé. Oí su voz casi al instante. Mis manos desprendían aun, un embriagante olor de whysky y foie que alegraba mis pituitarias.
- Eeeeyyyy, Que ilusión Fredi! Tenía que verte. ¿Cómo lo tienes? ¿Te apetece pasear con Teo? Yo tengo aquí a Nilo, moviendo el rabo, con ganas de salir de casa.
- Estás desbordante Toni. Tengo lío, pero venga vamos!
- "¿Sales a pasear a Teo?" decía su mensaje.
Era sábado. Tenía pendiente mil cosas. Pero cuando el azar te pone el regalo de un amigo delante, no puedes dejar de abrirlo.
Busque Toni en contactos, elegí entre una pila de Tonis y pulsé. Oí su voz casi al instante. Mis manos desprendían aun, un embriagante olor de whysky y foie que alegraba mis pituitarias.
- Eeeeyyyy, Que ilusión Fredi! Tenía que verte. ¿Cómo lo tienes? ¿Te apetece pasear con Teo? Yo tengo aquí a Nilo, moviendo el rabo, con ganas de salir de casa.
- Estás desbordante Toni. Tengo lío, pero venga vamos!
Cuando rescatas la conversación con un amigo, parece que fuera ayer la última vez que le hablaste.
Habíamos quedado en el EINA, en el parque Sentmenat. Por encima de la antigua Masía, donde se ubica la escuela de diseño EINA, existe un gran bosque mediterráneo que llega en subida increscente hasta la carretera de las aguas.
Habíamos quedado en el EINA, en el parque Sentmenat. Por encima de la antigua Masía, donde se ubica la escuela de diseño EINA, existe un gran bosque mediterráneo que llega en subida increscente hasta la carretera de las aguas.
Llegué un poco antes y Teo, que conoce este bosque como si fuera suyo, salió disparado. Hice un pequeño paseo con él por la parte baja del bosque para hacer tiempo. Un olivo había tejido una alfombra de pequeñas aceitunas diminutas y negras bajo su sombra. Me crucé, ya de vuelta a buscar a mi amigo, con un madroño adornado de algunos frutos que aún quedaban en sus ramas. Elegí el más rojo. Lo metí en la boca. Mis manos aun olían a Foie y whysky. Lo deshice lentamente en mi boca como si estuviera haciendo sexo con la naturaleza. El madroño se deshizo en mi boca, notaba con mi lengua la textura granítica de su piel, a la vez que el dulce salvaje de su pulpa conquistaba mi boca.
Allí estaba Toni, un trozo de alegría contenida, educado, siempre afable, atento, empático, fiel... Es uno de esos amigos que es obligatorio tener.
Nos dimos un fuerte abrazo. Teo y Nilo se olieron mutuamente sin demasiadas ganas de congeniar. Teo es un setter inglés que parece haber venido a este mundo a correr con elegancia. Nilo es un precioso Beagle, siempre pendiente de olerlo todo.
- Que gusto verte Toni, te veo feliz
- De eso se trata Fredi. No te voy a llamar siempre para darte la lata y contarte mis problemas
- Sabes que no eres de esos Toni. Siempre te guardas la mierda para ti, y no quieres compartirla.
Hablamos de trabajo de sus hijos y los míos, de sus partidos de futbol que aún continuaba haciendo, de nuestros perros: Ninguno de los dos teníamos grandes piedras en el camino.
- Venga, venga Toni! Sé que quieres contarme algo, sino no me llamarías para pasear a Nilo un día antes de la Navidad.
Teo se cruzaba con nosotros de vez en cuando a toda velocidad, y Nilo lo seguía, de vez en cuando, sin demasiado entusiasmo.
- Bueno nunca hablo mucho de mí. Como sabes sigo teniendo presente a Isabel. Estoy bien acompañado con mis hijos, y aunque están a lo suyo, nunca me dejan solo. Las últimas dos Navidades sin Isabel han sido duras. Una de las cosas que hacía, y seguiré haciendo es un paseo que repetíamos a menudo con Nilo. Como sabes, a Nilo lo trajo ella a casa. Nunca olvido el día que llegó con él. Quería asesinarla! Y ella con esa cara de felicidad explicando que el perro de su mejor amiga había tenido perritos!
Yo seguía escuchándole mientras no dejábamos de andar. El sol se colaba de vez en cuando en algún trozo del camino entre los enormes pinos.
- En fin. El caso es este verano, un amigo me convenció para que probara una aplicación de contactos, Happn que se ha puesto de moda. Y contacté con algunas “chicas”. Vamos mujeres de mi edad, añadió sonriendo. Llegué a tomar un café con dos, y un paseo con Nilo con otra. Lo que me pareció al principio emocionante dejo de serlo cuando las conocí. No por el tema físico. Pero me daba pereza explicar mi vida y que ella me explicará la suya. Tener que tomar siempre la iniciativa. Quizás no tuve suerte al principio. Pero ya cuando iba a dar de baja la aplicación. Una de las mujeres con las que había cruzado un “corazoncito”, me envió un emoticón de mariposa. Cada día a la misma hora durante una semana me envió una. Yo intentaba buscar conversación e información, además de la foto de su perfil en la que aparecía muy atractiva, pero eso fue todo; pensé incluso que era la broma de algún amigo. Siguió así durante casi un mes. Finalmente me cansé y quité del móvil la aplicación.
Nos dimos un fuerte abrazo. Teo y Nilo se olieron mutuamente sin demasiadas ganas de congeniar. Teo es un setter inglés que parece haber venido a este mundo a correr con elegancia. Nilo es un precioso Beagle, siempre pendiente de olerlo todo.
- Que gusto verte Toni, te veo feliz
- De eso se trata Fredi. No te voy a llamar siempre para darte la lata y contarte mis problemas
- Sabes que no eres de esos Toni. Siempre te guardas la mierda para ti, y no quieres compartirla.
Hablamos de trabajo de sus hijos y los míos, de sus partidos de futbol que aún continuaba haciendo, de nuestros perros: Ninguno de los dos teníamos grandes piedras en el camino.
- Venga, venga Toni! Sé que quieres contarme algo, sino no me llamarías para pasear a Nilo un día antes de la Navidad.
Teo se cruzaba con nosotros de vez en cuando a toda velocidad, y Nilo lo seguía, de vez en cuando, sin demasiado entusiasmo.
- Bueno nunca hablo mucho de mí. Como sabes sigo teniendo presente a Isabel. Estoy bien acompañado con mis hijos, y aunque están a lo suyo, nunca me dejan solo. Las últimas dos Navidades sin Isabel han sido duras. Una de las cosas que hacía, y seguiré haciendo es un paseo que repetíamos a menudo con Nilo. Como sabes, a Nilo lo trajo ella a casa. Nunca olvido el día que llegó con él. Quería asesinarla! Y ella con esa cara de felicidad explicando que el perro de su mejor amiga había tenido perritos!
Yo seguía escuchándole mientras no dejábamos de andar. El sol se colaba de vez en cuando en algún trozo del camino entre los enormes pinos.
- En fin. El caso es este verano, un amigo me convenció para que probara una aplicación de contactos, Happn que se ha puesto de moda. Y contacté con algunas “chicas”. Vamos mujeres de mi edad, añadió sonriendo. Llegué a tomar un café con dos, y un paseo con Nilo con otra. Lo que me pareció al principio emocionante dejo de serlo cuando las conocí. No por el tema físico. Pero me daba pereza explicar mi vida y que ella me explicará la suya. Tener que tomar siempre la iniciativa. Quizás no tuve suerte al principio. Pero ya cuando iba a dar de baja la aplicación. Una de las mujeres con las que había cruzado un “corazoncito”, me envió un emoticón de mariposa. Cada día a la misma hora durante una semana me envió una. Yo intentaba buscar conversación e información, además de la foto de su perfil en la que aparecía muy atractiva, pero eso fue todo; pensé incluso que era la broma de algún amigo. Siguió así durante casi un mes. Finalmente me cansé y quité del móvil la aplicación.
Yo perseguía a Teo con la mirada, mientras mi cabeza estaba absorto en su historia.
- Sigue Toni!, no me dirás que todo acaba aquí.
- No, ahora viene lo bueno. El caso es que un día hace unos dos meses decidí volver andando del despacho a casa, y pasé al lado de una galería de arte. Desde la acera se veían alegres cuadros de mariposas en su interior. Recordé, no sé el porqué, el emoticón de la mariposa en el movil y entré. Los cuadros eran de gran formato, un metro y medio de alto, alegres, potentes con mariposas ocupándolo todo. Un festival de color. No había mucha gente, me paseé lentamente observando a distancia cada uno de ellos. Una mujer se me acercó. Ella no me reconoció pero cuando clavó sus ojos en los míos, vi de nuevo la imagen del perfil de aquella “Chica” que me ponía una mariposa cada día en mi móvil. Le pregunté de primeras si sabía quién era yo. Su mirada cambio a modo escrutador, y tardó un instante en decirme: Soy tu mariposa. Joder, me quedé de piedra, no podía ser real. Y ella, “mi mariposa” me parecía superatractiva. No te vayas, me dijo, y se fue un buen rato a hablar con unos clientes. Volvió y me presentó a su representante, dueño de la galería. Así conocí su nombre: María. Esa misma noche cenamos juntos.
- ¿Y os acostasteis?
- No. Le dije que necesitaba tiempo. Que todavía no estaba preparado. Lo entendió han pasado dos meses y estamos de coña. Pensaba que no volvería a temblar viendo a una mujer. Y sí, ella me hace temblar.
- Joder me emociona lo que me cuentas. Y me alegra que hayas encontrado “tu mariposa”
Añadí riendo. Pensé en decirle que Isabel desde allá arriba sería feliz con su felicidad, pero no me atreví. Las mujeres son capaces de ser celosas desde el cielo.
Bueno el caso es que mañana en la cena de Navidad se lo diré a mis hijos. No sé cómo reaccionarán, y de eso quería hablar contigo. Además mi regalo de navidad para María es un viaje. Ella lo sabe, pero no sabe dónde. ¡Pasaremos el fin de año fuera!!! Dijo expresando un júbilo que me recordó a un Toni joven olvidado.
- Sigue Toni!, no me dirás que todo acaba aquí.
- No, ahora viene lo bueno. El caso es que un día hace unos dos meses decidí volver andando del despacho a casa, y pasé al lado de una galería de arte. Desde la acera se veían alegres cuadros de mariposas en su interior. Recordé, no sé el porqué, el emoticón de la mariposa en el movil y entré. Los cuadros eran de gran formato, un metro y medio de alto, alegres, potentes con mariposas ocupándolo todo. Un festival de color. No había mucha gente, me paseé lentamente observando a distancia cada uno de ellos. Una mujer se me acercó. Ella no me reconoció pero cuando clavó sus ojos en los míos, vi de nuevo la imagen del perfil de aquella “Chica” que me ponía una mariposa cada día en mi móvil. Le pregunté de primeras si sabía quién era yo. Su mirada cambio a modo escrutador, y tardó un instante en decirme: Soy tu mariposa. Joder, me quedé de piedra, no podía ser real. Y ella, “mi mariposa” me parecía superatractiva. No te vayas, me dijo, y se fue un buen rato a hablar con unos clientes. Volvió y me presentó a su representante, dueño de la galería. Así conocí su nombre: María. Esa misma noche cenamos juntos.
- ¿Y os acostasteis?
- No. Le dije que necesitaba tiempo. Que todavía no estaba preparado. Lo entendió han pasado dos meses y estamos de coña. Pensaba que no volvería a temblar viendo a una mujer. Y sí, ella me hace temblar.
- Joder me emociona lo que me cuentas. Y me alegra que hayas encontrado “tu mariposa”
Añadí riendo. Pensé en decirle que Isabel desde allá arriba sería feliz con su felicidad, pero no me atreví. Las mujeres son capaces de ser celosas desde el cielo.
Bueno el caso es que mañana en la cena de Navidad se lo diré a mis hijos. No sé cómo reaccionarán, y de eso quería hablar contigo. Además mi regalo de navidad para María es un viaje. Ella lo sabe, pero no sabe dónde. ¡Pasaremos el fin de año fuera!!! Dijo expresando un júbilo que me recordó a un Toni joven olvidado.
Seguimos hablando de lo que se puede contar y de lo que no se debe contar.
Casi había olvidado a Teo. Bajamos hacia los coches, a paso ligero sin parar de hablar.
Nos despedimos con otro abrazo. Me sentí feliz por su alegría.
- Oye por cierto. No me has dicho donde os vais a ir de viaje.
- No te lo vas a creer.
- Siempre querías ir a la India. Recordé.
- Nada de eso. Vamos a México al Santuario Rosario en Michoacán, a unas 4 horas de Ciudad de México. Allí llegan en esta época las mariposas Monarca desde Canadá volando 8.000 km aprovechándose de los vientos del norte para pasar el invierno al calor. Allí se concentran ahora miles y miles de mariposas. Ya te contaré. Feliz Navidad!
- Feliz Navidad!
Metí a Teo detrás del coche y mientras lo enganchaba al asiento le dije:
- Teo te has quedado sin mariposas hasta la primavera. Estas Navidades todas las acapara Toni!
Casi había olvidado a Teo. Bajamos hacia los coches, a paso ligero sin parar de hablar.
Nos despedimos con otro abrazo. Me sentí feliz por su alegría.
- Oye por cierto. No me has dicho donde os vais a ir de viaje.
- No te lo vas a creer.
- Siempre querías ir a la India. Recordé.
- Nada de eso. Vamos a México al Santuario Rosario en Michoacán, a unas 4 horas de Ciudad de México. Allí llegan en esta época las mariposas Monarca desde Canadá volando 8.000 km aprovechándose de los vientos del norte para pasar el invierno al calor. Allí se concentran ahora miles y miles de mariposas. Ya te contaré. Feliz Navidad!
- Feliz Navidad!
Metí a Teo detrás del coche y mientras lo enganchaba al asiento le dije:
- Teo te has quedado sin mariposas hasta la primavera. Estas Navidades todas las acapara Toni!
viernes, 22 de diciembre de 2017
Cuentos de navidad con TEO. 1. MORFEO.
Cuentos de navidad con Teo.
1. Morfeo.
1. Morfeo.
Teo me lo pedía, esa tarde nadie lo había sacado. Correa, bolsas de plástico y cantimplora de agua para cagadas y meadas, y paso firme hacia el parque. Apenas tres minutos para atravesar la puerta y dejar libre de la correa a TEO.
Monteroles es un pequeño montículo boscoso escondido en la parte alta de Barcelona entre Muntaner, Balmes y General Mitre. Un pequeño paraiso para los perros, porque son pocos los que se acercan a este parque sin mascota. Dí un par de vueltas al camino que lo circunda, 3 vueltas para hacer un kilómetro. A los 20 minutos, cansado de dar vueltas me senté en una zona donde hay varios bancos y una pequeña pista de cemento con una canasta. No estaba solo. Saludé a una chica que hacía ejercicios de adiestramiento con su perro. Nos saludamos. No hizo falta que preguntará por el nombre de su perro. En sus ordenes entrecortadas no paraba de repetir "Morfeo".
Comencé de manera casual una conversación con ella.
- Te gustaría ser adiestradora, le dije
- Uf, me encantaría. Me respondió un poco sorprendida pero encantada de que yo hubiera iniciado la conversación.
- Mi novio es adiestrador, pero no vive aquí, así que no lo veo demasiado para que me enseñe. Pero sí, me encantan los perros.
Vestía informal, un chandal más bien grande. Guapa con un pelo rubio y algo desordenado. Se sentó en el banco de al lado y empezó a liar un porro.
- Fumas mucho. Le pregunté. De vez en cuando. Pero mi hermano, cada vez que lo veo "me roba" lo que puede y yo le dejo. Transparentaba cariño hacia su hermano.
- Pero te costará un pastón. Le dije
- Bueno ahora trabajo y me llega para mis vicios.
- Te gusta leer, ¿tienes algún libro sobre perros?
- No me gusta nada leer. Me dijo
- Quizás no has leído el libro apropiado. ¿Que tal te con los estudios?.
- Deje de estudiar el año pasado
- Pero pareces muy joven.
- Tengo 18. Mi madre me consiguió trabajo en la charcutería donde ella trabaja. Y desde hace un año estoy allí. Me toca hacer los peores horarios y currar los sábados y algunos días festivos, pero estoy contenta.
Seguimos hablando, no le importaba contarme cosas de su vida. Era abierta, no especialmente alegre pero con energía.
Entre alguna de sus caladas le pregunté.
- Oye, y estas navidades que le vas a pedir a los reyes.
- Creo que este año ya han venido los reyes. Me dice.
- ¿A que te refieres?
- Bueno desde hace muy pocos días tengo una habitación para mi sola. Siempre he compartido habitación con mi abuela.
- ¿Ha muerto tu abuela?. Le pregunté en tono solemne.
- No, me dijo riendo; y continuó. Mi hermano mayor, el que "me roba" la hierva, se ha ido a vivir fuera y me ha dejado su habitación.
- Guau, debes estar feliz.
- Si, la verdad es que muy feliz. Mi abuela es muy sorda, ve la televisión por la noche hasta muy tarde y no me dejaba dormir. Te acostumbras pero...
Mientras la oía, entendía porque no había acabado los estudios, sin duda el ambiente en casa no debía haberla ayudado demasiado.
Pensaba en lo afortunado que fuí yo.... y ahora también mis hijos.
Hablamos un buen rato. la posibilidad de conversar con la juventud es contemplar estampas de ese lugar al que ya nunca volverás.
Me enseñó algún truco de adiestramiento, sin parar de jugar con Morfeo y con Teo, y hablamos como no de perros.
Nos despedimos sin llegar a decirnos nuestros nombres.
Nos despedimos sin llegar a decirnos nuestros nombres.
Al día siguiente compré por internet un silbato y un clickador y un libro de adiestramiento con muchos dibujos y fotos para que no tuviera que leer demasiado. Al cabo de unos días cuando llegó, lo envolví todo junto muy cuidadosamente con un papel de regalo de perros pintados de diferentes razas. Lo había encontrado hacía unos días de casualidad. Dentro añadí un pequeño papel doblado. Pensé mucho sobre que escribir en aquel papel....finalmente elegí esa frase que contiene todas esas otras que nunca dices.
"Teo te desea Feliz navidad"
...cuando cerré el paquete sonaba "Creep" cantado por Kina Grannis.
"Teo te desea Feliz navidad"
...cuando cerré el paquete sonaba "Creep" cantado por Kina Grannis.
No me costó encontrar en internet la charcutería donde estaba contratada. Al día siguiente, fuera de su horario de trabajo, me acerqué y dejé el paquete a...."la dueña de Morfeo".
NOTA: Todo parecido con la realidad es pura coincidencia
martes, 21 de noviembre de 2017
Por pelos de perros
Volvía del paseo con Teo. Hice la foto con prisa porque el semáforo se ponía en verde. allí en este bajo una chica con una melena teñida de azul intenso pasaba con delicadeza el secador por encima de un perro, quizás un caniche. En la foto no se aprecia pero mientras lo contemplaba observé el esmero y concentración con que la cuidadora pasaba su mano por encima del lomo del perro a la vez que con el secador iba levantando sus pelos. Imposible no sentir envidia del caniche.
Gracias a Dios, Teo, que no sé si contempló esta imagen, no habrá sentido ninguna envidia de él; ellos están por otras cosas. De todas formas, entre toda nuestra familia nos apañamos, para de vez en cuando, ducharlo y lavarlo en la terraza, cepillarle muy de vez en cuando y quitarle los nudos que sus largos pelos suelen formar, concretándose, muchas veces, en unas pelotas peludas que solo cortándolas se pueden quitar.
Teo tiene un pelo largo, y como a todos le cae, y ya nada en nuestra vida está exento de que algún pelo de Teo nos acompañe. La aspiradora de casa se atora con ellos, y los lavados de la ropa no pueden con ellos. Eso si su pelo largo y lacio es agradable de acariciar.
Cada perro tiene un pelo diferente y probablemente nos acostumbramos a él, tocándolo con más mino y satisfacción que cualquier otra piel humana que no sea la nuestra.
domingo, 19 de noviembre de 2017
Plegaria a la fuerza
Paseando a Teo. Si lo buscáis lo veréis. Hoy me hizo parar delante de esta caseta con arte a pie de carretera de les aigues. Al verlo probé a unir mis manos como en la pintura, apreté y rogué, bueno más que rogar, (No soy de pedir) intenté trasmitir fuerza hacia afuera. Sentí la sensación tan intensa que es comunicar nuestras Palmas, además al entrelazar los dedos sientes una unión infinita entre tus manos. Este gesto que se relaciona con el ruego, parece decirle a mi cuerpo: "si unes todo lo que tienes dentro por algo, serás Goliat y el camino será más fácil."
Lo se, suena a metáfora de autoayuda.
Pero os invito a hacerlo. Siempre llevamos las Palmas de la mano con nosotros, no paramos de dárselas a los demás, y como ya no rezamos dejamos de darnoslas a nosotros mismos.
Gracias Teo!
miércoles, 21 de junio de 2017
La primavera
Se me ocurre escribir de la primavera el primer día del verano, en un solsticio abrasador.
Si he de poner nombre a esta primavera, que hoy se ha ido, se ha de llamar Teo: Nuestros paseos matinales, casi diarios, con sol, nubes o lluvia, fresquitos o calurosos, rápidos o lentos, de subida o planos, todos ellos por la zona de la Collserola más cercana a mi casa, entre los picos del Tibidabo y Sant Pere Martir, He recogido espárragos. He llenado a menudo los jarrones del salón con margaritas. He descubierto pequeños senderos y caminos, incluso una fuente a la que nunca había ido. He disfrutado de ver a Teo correr y saltar, mostrándose siempre incansable. He compartido algún paseo con otros perros y sus propietarios, He tenido encuentros casuales con conocidos casi olvidados y ya en el verano, empiezo a notar que mis pasos se hacen firmes y mi cabeza empieza a olvidar que estrena cadera en forma de prótesis.
La primavera me ha hecho sentir el poder del sol y del agua, haciendo explotar el verde, y salpicando de infinitos colores la montaña. He sentido cada día diferente el mismo camino, quizás sea eso vivir.
He descubierto los cantos de los pájaros, a los que nunca les he prestado mucha atención, sin embargo Teo me ha enseñado a buscarlos entre las ramas de los arboles, en una tarea muchas veces imposible y sus diferentes cantos han sido como marcas del camino,
He retomado el placer de pararme, coger una flor, olerla, y desmenuzarla entre mis dedos. De contemplar árboles centenarios. Los días de paseos con compañía, escuchar una conversación, mirando solo el camino, y sintiendo el regalo de una historia contada con paso firme.
Teo ha sido mi primavera, mi disciplina matinal, mi compañero siempre atento a mi paso, mi nexo a la realidad cuando tras un pensamientos ido, retorno al camino y no lo veo. Le llamo: "TEO".
El calor de estos días ha secado las verdes pasiones primaverales dejando una maleza de semillas. Caminos polvorientos y donde ya solo los últimos amarillos de las "ginestas" dan color a un verde mortecino que se convierte en marrón .
miércoles, 10 de mayo de 2017
El parque de Monterols
El parque está escondido entre las calles Muntaner y Balmes, justo por debajo de General Mitre. (Barcelona)
Si no lo buscas no lo encuentras. Es pequeño. Situado en lo alto de un "turo"(colina) a 127 m. por encima del nivel del mar. Forma un cuadrado de unos 150 m. de lado. Lo rodean multitud de edificios, que a modo de muro, aíslan el parque del resto de la ciudad, haciendo de este pequeño y frondoso bosque una isla de silencio milagroso. En la parte más alta del parque, hay una pequeña zona plana con bancos, desde donde se puede observar un trozo de ciudad y de mar; yo llamo a esta placita: "Trocito de mar". Precisamente esta zona plana en su cima puede ser el origen de su nombre, ya que "erol", o "eroles" significa "era" en catalán. (zona plana de trabajo)
En 1940, el ayuntamiento de Barcelona compró la finca a la familia Gil.
Esta Familia disponía de una casa con jardín y bosque. La casa o torre estaba en la ladera de Balmes. La colina con el bosque ya existía, y disponia de un pequeño huerto al lado de la casa. Le llegaba agua de la fuente de la "Tamarita" y se almacenaba en un gran depósito situado debajo de "la torre".
La Torre junto con el terreno fue adquirida por la familia Pere Gil en el año 1833 y fue usaba como lugar de ocio o para reuniones sociales a las que solía acudir el general Prim.
La familia Gil proviene de Tarragona: Pere Gil i Babot nacido en 1793, fue comerciante, banquero y empresario ligado al mercado de esclavos a través de una amplia flota de barcos. Fue el precursor de la "Societat Catalana per a l’Enllumenat per Gas" constituida en 1943, que posteriormente fue Gas natural. Fue también un gran coleccionista de arte, cuyas obras (Velazquez, Zurbarán, Tintoretto...) están en el MNAC.
Posteriormente su hijo Pau, hizo servir parte de su fortuna para construir el hospital de Sant Pau.
Fue otro de sus hijos Leopoldo Gil quien prestó atención al espacio de Monterols, reformando la casa, adecuando caminos, construyendo un lago y romantizando el entorno. En esa época todavía se podía observar toda la ciudad desde la colina. Parte de aquellos caminos se mantienen hoy en día. La última remodelación del parque la realizó el ayuntamiento en el año 2005.
Sin Teo, no sabría nada de este parque, al que solo había acudido de manera puntual con los niños hace ya muchos años. Teo pasea hoy mi curiosidad, eso hizó que llegará al blog de Alexandre Grimal Navarro. Alexandre también paseaba en este parque a su perro Chuchín. Pintor y experto en arte rupestre se adentró por curiosidad en varios archivos y entrevistó a la hija de la ultima propietaria de este parque, dejando mucha de esta información en su blog.
El parque, como dije, es un remanso de tranquilidad, solo se oyen los pájaros y los gritos de los niños de la escuela Mary Ward si coincide la hora del patio. El murmullo de la ciudad apenas molesta.
Aquí la mayoría de paseantes van acompañados de su perro. Pese a disponer de dos zonas de columpios, acuden pocas familias con niños porque no es fácil el acceso con cochecitos.
Dispone de un camino circular de unos 350 m. de tierra que recorre el contorno exterior del parque desde donde se observan las ventanas de los edificios circundantes.
Las tardes oscuras del invierno me convierten en un indiscreto paseante atraído por las luces que muestran el interior de cada ventanal. La zona superior del parque, no está iluminada y en noches de luna paseo viendo mi sombra. Esa oscuridad, casi siempre acompañada de soledad convierten el paseo de Teo en un paseo mágico.
El parque dispone de 5 fuentes, y un pipican donde también hay otro surtidor para que beban los perros. La zona de pipican en agradable, amplia y arbolada, pero son muchos los propietarios que aprovechan el paseo para dar vueltas por el camino circular del parque.
Los jardineros del parque son siempre los mismos, y con algunos el saludo es ya obligado.
Hay muchos arboles y arbustos, abundando algarrobos, encinas, alcornoques y pinos muy altos. Pese a ser pequeño, su topografía y su denso arbolado conforman múltiples espacios donde en un mismo momento nacen distintas historias que no se ven unas a otras. Familias, adolescentes fumando cigarros o porros, alguna pareja, jóvenes jugando a básquet, algún lector despistado, sin techos que se acomodan entre matorrales, trabajadores que despachan el taper en un banco al sol o a la sombra... muchos, muchos paseantes de perros... y yo con Teo, caminando por el parque, me asomo a cada historia haciéndome, a veces, partícipe de alguna de ellas.
Historia 3
Historia 2
Historia 1
Parque
lunes, 13 de marzo de 2017
Bonet
Sí, los paseos con Teo inspiran aire limpio e inspiran la curiosidad.
Esta mañana salida express por Collserola en el serpenteante tramo de la carretera de las aguas que recorre por encima la zona de Can Caralleu y de Pedralbes hasta el mirador de Sant Pere Martir.
Mientras Teo sube a su aire por la ladera yo iba observando las increíbles mansiones que salpican la falda de la montaña a ambos lados de la avenida Pearson. (Un día os contaré su historia)
Entre todos esos chalets destaca uno que es un auténtico bunker blanco. Me entró la curiosidad por saber que arquitecto lo había contruído. Hice varios intentos y no encontré nada cercano que pudiera ayudarme, pero me quedé con una noticia que me llamó la atención. "Desahucio en Pedralbes de la hija de un arquitecto muy importante Antonio Bonet".
Mi memoria siempre juega al escondite y de repente haber descubierto el nombre de Bonet me recordaba que había dormido algunas noches en un chalet que el diseñó en el poblado Hifrensa sito en Hospitalet del Infante y construido para los trabajadores de la central nuclear Vandellos I.
Antonio Bonet (1913 - 1989) arquitecto racionalista, fue discipulo de Josep LLuis Sert, y son muchas las obras de él que nos son familiares:
- El rascacielos de la plaza Urquinaona, El edificio Cervantes, al lado del parque del mismo nombre situado en el margen izquierdo de la diagonal según se entra en la ciudad.
- La silla BKF o silla mariposa
- La urbanización de la Manga del mar menor que la especulación posterior destrozó.
- Edificio Mediterraneo (Consell de Cent con Comte Borrell)
- Chalet la Ricarda
- Golf de la Cerdaña
- En salou diferentes casas de urbanizaciones y edificios
- ...
Pero quizás la obra más conocida en Barcelona de Antonio Bonet Castellana es el canódomo de Meridiana. Sí, Teo me hizó volar hasta aquí y al final acabo en un canódromo construido el mismo año de mi nacimiento en 1963 y que curiosamente visité poco antes de que lo cerrarán, en el año 2006. Allí ví algunas de las ultimas carreras de unos galgos que parecían cohetes, rodeado de un ambiente decadente apenas mantenido por las escasas apuestas.
En fin, sigo pendiente de descubrir algo sobre ese bunker blanco.
Gracias Teo!
Links:
Noticia desahucio
Articulo Bonet La vanguardia
Web Antonio Bonet
Silla BKF o mariposa
jueves, 9 de marzo de 2017
Un hombre ante una difícil elección
Tengo pendiente retomar mis Historias Perrunas donde contar todas esas anécdotas, paseos y pensamientos que Teo nos regala. Pero mientras tanto os dejo un cuento que leí ya hace tiempo en el libro, "Mis amores y otros animales" donde el italiano Paolo Maurensig cuenta sus historias perrunas. Una de esas historias es este cuento. Disfrutarlo!
martes, 10 de enero de 2017
Miedo a los perros
Un inicio de año tranquilo me permite escaparme por las mañanas a pasear con Teo. Llevo a mi hija al cole en coche y cargo a Teo. Nada más salir me encuentro a una familia también del cole, que iba a coger el metro. Les digo que los llevo. La madre, matemática con dos hijas. La mayor está en la clase con mi hija. La madre da clases en secundaria y hablamos de matemáticas. Le cuento la conjetura de Goldbach que descubrí hacia pocos días leyendo un precioso cuento. La conjetura dice: "Cualquier numero par mayor que dos puede obtenerse sumando dos números primos". Hasta donde llegan los ordenadores es cierta, pero no existe una demostración que convierta la conjetura en teorema. Excuso mi petulancia con la belleza de la conjetura.
Dejo a los pasajeros en la escuela, aparco y abro la puerta trasera donde está Teo, que libre de ataduras corre hacia el parque de Can Sentmenat; Nosotros lo llamamos EINA, porque la antigua casa señorial a la que pertenece el parque es la sede de esta escuela de diseño.
Por encima de la escuela hay un gran bosque mediterráneo de pendiente increscente que llega, tras una ultima rampa matadora, a la carretera de les aigues.
Mientras subía este tramo, me encuentro con una conocida a la que siempre saludo porque la veo desde hace años venir a andar a la montaña con una o dos amigas madres del cole. Va con dos labradores negros "regordetes" casi iguales, que según me contó compartían madre. Ambas eran perras, la suya la lleva con correa, y la otra va suelta. Nos unimos en la subida y empezamos a hablar. Me comenta que es gracioso que su perra se llame "Tea", similar a Teo, y explica que ha de llevarla atada porque si no se escapa y no vuelve. La otra, también perra, es de su madre, se la había regalado para que se sintiese acompañada, pero me explicó que hacía seis meses se la devolvió; le pesaba más la responsabilidad que la compañía.
Hablando de comportamientos le comento que los perros y los humanos no somos tan distintos, y que solo la educación y la cultura esconden nuestras coincidencias. Me habla de Shopenhauer. Le pregunto si es folósofa, me dice que no, que simplemente estaba leyendo un libro de él.
La conversaciones saltan de los perros a la vida y de la vida a los perros.
Me explica entonces que ella tenía miedo, no miedo... terror a los perros. Y me empieza a contar entre respiraciones entrecortadas una de esas historias que serías incapaz de inventar. Ya habíamos dejado la plana carretera de les aigues y a paso lento subíamos por un sendero empinado que llega al altar de Santa Maria de Collserola.
"Hace años prometí a mi hijo que si se iba a Inglaterra a estudiar le compraría un perro, pues llevaba muchos años pidiéndomelo, y a un año vista creía poder superar ese miedo que tenía. Cuando mi hijo volvió mi terror se hizo aun mayor solo de pensar que tendría ya un perro en casa, y le hice toda suerte de cambios a su pesar y con regañadientes para evitar tener un perro en casa.
Al cabo de un año visité a una amiga cuyo hijo tenía leucemia, y que acababa de comprar un perro porque era la ilusión de su hijo. Aquello (me siguió contando la dueña de Tea) me produjo un shock. ¿Tengo que esperar a que mi hijo tenga una enfermedad como ésta, para que yo haga el esfuerzo de comprarle un perro?. Y así fue como Tea llego a casa.
Los principios fueron tremendos. Simplemente no me podía acercar. La idea de encontrármelo en casa me daba pánico. No imaginaba tocarla o que me tocara. Y era incapaz de darle la comida, hasta tal punto que iba a buscar a mi hijo a la escuela para que él, le diese de comer. Era incapaz de pasear a Tea... simplemente no podía. No era miedo.. era terror.
Tras algunos años sobrellevando o mal llevando este miedo ya estaba dispuesta a sacarme a Tea de encima. Pero me dije... no puede ser, lo tengo que superar. ¿No me preguntes cómo? pero poco a poco pude ir aislando ese miedo, hasta hoy.
Llegábamos a la construcción de ladrillos y cerámica en forma muro-altar con la inscripción de "Santa Maria de Collserolla". Allí observamos a un señor, ya mayor, que cavaba con un azadón una zanja. Me quedé hablando con él mientras la dueña de Tea iba hacia una plazoleta en la que había quedado con una amiga, también con perro.
¿Que hace por aquí? le pregunto. Vengo desde hace años. Estoy cuidando unos arboles que he plantado. Me enseñó tres pequeñas encinas de apenas tres palmos que el había sacado de unas bellotas. También había plantado un alcornoque. El mismo se daba cuenta de lo difícil que era sacarlos adelante. Muchas veces me los pisan sin querer. Seguía preparando una pequeña zanja que en caso de lluvia llevara agua a sus arbolitos. Me dijo que venía de Hospitalet y que subía un par de veces a la semana. Me habló de su pueblo: Pedroche en la provincia de Cordoba. Me despedí de él sin haberle preguntado su nombre. Rematé el camino a paso rápido bajando por otro sendero y de nuevo al coche. Poco más de una hora. El cielo gris tenue con una pequeña ventana anaranjada entre nubes al sur sobre el mar. De camino de vuelta observo la torre de Collserola y la basílica del Tibidabo (foto): Una el templo de la comunicación hacia afuera, otra el templo de la comunicación hacia adentro.
Da gusto pasear con Teo.
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