
Cuentos de Navidad con Teo.
3. Lucky.
Domingo día de Nochebuena. Paseo a Teo mientras remato el menú en mi cabeza.
- Los langostinos los haré a la sal, así se mantendrán calientes. Eso y una centolla peladita para abrir el apetito. Un caldo-crema con uñas de alcachofas fritas. Y para acabar un rape a la romana con boniato, cebollitas y tirabeques!
Recogia una cagada de Teo, sintiendo que el Dia no hubiera empezado: unos cuantos perros, tres abuelos esperando el autobús y el sol asomando!.
El mendigo que cada día marcaba la puerta del "Consum", aún dormia envuelto en mantas en un portal.
Llegando a casa, mi mujer ya había acabado de rellenar la barriga del tió.
"Caga tió
ametlles i torró
no caguis arangades
que són massa salades
caga torrons
que són més bons
Caga tió
ametlles i torró
si no vols cagar
et donaré un cop de bastó"
ametlles i torró
no caguis arangades
que són massa salades
caga torrons
que són més bons
Caga tió
ametlles i torró
si no vols cagar
et donaré un cop de bastó"
Cantabamos todos juntos, mientras Martina, mi hija de nueve años, golpeaba suavemente, con un cañin roto de mi "láser", la "pancha" repleta del tío!
Yo la observaba con emoción, sabiendo que sería el último año que nos regalaba la suya desbordante. Martina se aferraba a creer en la magia, frente a la dudas que le generaban sus amigos!.
Cada día puntualmente, antes de acostarse, alimentó al tió, con mandarinas, nueces, pasas, galletas... Y cariño. Creaba una relación tan fuerte con aquel tronco, que le daba vida. Hasta Teo parecía mirarle cuando ponía su hocico encima de la mesa para intentar robarle la comida.
Pasada la sorpresa y agitacion del Tíó. Martina me acompaño al "consum", a rematar algunas compras de última hora.
- Papá, dame algún euro para el hombre invisible,
Le llamaba así porque pocas semanas atrás, había leído un precioso libro en el que se novelaba metafóricamente la relación de una niña con un mendigo. Y en ella, el mendigo le decía a la niña que era invisible, que solo ella podía verle, creando paralelamente un mundo imaginario alrededor.
Pero éste era de verdad, extranjero, pasaba días enteros, sentado en la calle peatonal enfrente de la puerta del super.
- Papá, dame algún euro para el hombre invisible,
Le llamaba así porque pocas semanas atrás, había leído un precioso libro en el que se novelaba metafóricamente la relación de una niña con un mendigo. Y en ella, el mendigo le decía a la niña que era invisible, que solo ella podía verle, creando paralelamente un mundo imaginario alrededor.
Pero éste era de verdad, extranjero, pasaba días enteros, sentado en la calle peatonal enfrente de la puerta del super.
- Toma. Le dije dándole una moneda de dos euros, y sintiéndome más usurero que caritativo.
Yo también me acerque a él, y le pregunté por su amiga mendiga, siempre acompañada de un precioso setter irlandés de nombre Lucky . Hacía tiempo que no la veía en su puerta de un cajero cercano. Con carrasposa voz me dijo.
- Ahora, Sant Cugat
Era difícil entablar conversación con el.
Y ante la curiosidad e imposibilidad de conocer su vida, yo me las contaba.
Y ante la curiosidad e imposibilidad de conocer su vida, yo me las contaba.
- Papá, el tendrá Papá Noel!
Me quedé sin saber que decir, pensando que quizás mi Papá Noel era él, diciéndome: "La magia no está en hacer invisible lo real que no queremos ver, sino visualizar lo que todavía no existe!"
- Martina, nosotros seremos su Papá Noel.
Poco antes de cenar mientras preparaba la cena escuchando el villancico, "merry Christmas de john Lennon", me dije:
- Ya se lo que podemos regalarle: Un kit de truco de magia!
Poco antes de cenar mientras preparaba la cena escuchando el villancico, "merry Christmas de john Lennon", me dije:
- Ya se lo que podemos regalarle: Un kit de truco de magia!
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