viernes, 22 de diciembre de 2017

Cuentos de navidad con TEO. 1. MORFEO.

Cuentos de navidad con Teo.
1. Morfeo. 


Teo me lo pedía, esa tarde nadie lo había sacado. Correa, bolsas de plástico y cantimplora de agua para cagadas y meadas, y paso firme hacia el parque. Apenas tres minutos para atravesar la puerta y dejar libre de la correa a TEO.
Monteroles es un pequeño montículo boscoso escondido en la parte alta de Barcelona entre Muntaner, Balmes y General Mitre. Un pequeño paraiso para los perros, porque son pocos los que se acercan a este parque sin mascota. Dí un par de vueltas al camino que lo circunda, 3 vueltas para hacer un kilómetro. A los 20 minutos, cansado de dar vueltas me senté en una zona donde hay varios bancos y una pequeña pista de cemento con una canasta. No estaba solo. Saludé a una chica que hacía ejercicios de adiestramiento con su perro. Nos saludamos. No hizo falta que preguntará por el nombre de su perro. En sus ordenes entrecortadas no paraba de repetir "Morfeo".
Comencé de manera casual una conversación con ella.
- Te gustaría ser adiestradora, le dije
- Uf, me encantaría. Me respondió un poco sorprendida pero encantada de que yo hubiera iniciado la conversación.
- Mi novio es adiestrador, pero no vive aquí, así que no lo veo demasiado para que me enseñe. Pero sí, me encantan los perros.
Vestía informal, un chandal más bien grande. Guapa con un pelo rubio y algo desordenado. Se sentó en el banco de al lado y empezó a liar un porro.
- Fumas mucho. Le pregunté. De vez en cuando. Pero mi hermano, cada vez que lo veo "me roba" lo que puede y yo le dejo. Transparentaba cariño hacia su hermano.
- Pero te costará un pastón. Le dije
- Bueno ahora trabajo y me llega para mis vicios.
- Te gusta leer, ¿tienes algún libro sobre perros?
- No me gusta nada leer. Me dijo
- Quizás no has leído el libro apropiado. ¿Que tal te con los estudios?.
- Deje de estudiar el año pasado
- Pero pareces muy joven.
- Tengo 18. Mi madre me consiguió trabajo en la charcutería donde ella trabaja. Y desde hace un año estoy allí. Me toca hacer los peores horarios y currar los sábados y algunos días festivos, pero estoy contenta.
Seguimos hablando, no le importaba contarme cosas de su vida. Era abierta, no especialmente alegre pero con energía.
Entre alguna de sus caladas le pregunté.
- Oye, y estas navidades que le vas a pedir a los reyes.
- Creo que este año ya han venido los reyes. Me dice.
- ¿A que te refieres?
- Bueno desde hace muy pocos días tengo una habitación para mi sola. Siempre he compartido habitación con mi abuela.
- ¿Ha muerto tu abuela?. Le pregunté en tono solemne.
- No, me dijo riendo; y continuó. Mi hermano mayor, el que "me roba" la hierva, se ha ido a vivir fuera y me ha dejado su habitación.
- Guau, debes estar feliz.
- Si, la verdad es que muy feliz. Mi abuela es muy sorda, ve la televisión por la noche hasta muy tarde y no me dejaba dormir. Te acostumbras pero...
Mientras la oía, entendía porque no había acabado los estudios, sin duda el ambiente en casa no debía haberla ayudado demasiado.
Pensaba en lo afortunado que fuí yo.... y ahora también mis hijos.
Hablamos un buen rato. la posibilidad de conversar con la juventud es contemplar estampas de ese lugar al que ya nunca volverás.
Me enseñó algún truco de adiestramiento, sin parar de jugar con Morfeo y con Teo, y hablamos como no de perros.
Nos despedimos sin llegar a decirnos nuestros nombres.
Al día siguiente compré por internet un silbato y un clickador y un libro de adiestramiento con muchos dibujos y fotos para que no tuviera que leer demasiado. Al cabo de unos días cuando llegó, lo envolví todo junto muy cuidadosamente con un papel de regalo de perros pintados de diferentes razas. Lo había encontrado hacía unos días de casualidad. Dentro añadí un pequeño papel doblado. Pensé mucho sobre que escribir en aquel papel....finalmente elegí esa frase que contiene todas esas otras que nunca dices.
"Teo te desea Feliz navidad"
...cuando cerré el paquete sonaba "Creep" cantado por Kina Grannis.
No me costó encontrar en internet la charcutería donde estaba contratada. Al día siguiente, fuera de su horario de trabajo, me acerqué y dejé el paquete a...."la dueña de Morfeo".


NOTA: Todo parecido con la realidad es pura coincidencia

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