sábado, 23 de diciembre de 2017

Cuentos de Navidad con Teo. 2.- NILO

Cuentos de Navidad de Teo.
2.- Nilo


9:30, Acababa de desayunar, tras preparar muy temprano un foie a la sal. Teo no le sacaba la mirada acercando el hocico todo lo que podía. Me había acompañado de buena música mientras con los dedos deshacía el hígado de pato separando las venas de su grasa. En un taper había dejado un paño de cocina bebiendo de un buen whisky. Cuando acabé de sacar todas las venas, limpié mis manos engrasadas. Cogí el paño empapado en whysky y envolví compactando de nuevo aquel trozo de grasa "desmigajado". Llené el fondo del taper con sal gorda, puse encima el hígado y seguí llenando el taper de sal hasta ocultarlo. Lo metí en la nevera condenándolo a beber todo ese whysky mientras la sal absorbía su humedad durante las próximas 24 horas. Pensé en una buena amiga que hacía casi 20 años me enseñó esta receta.


Sonaba en mi pequeño Bosé Inalámbrico "Malibú, de Maygen Lacey", a la vez que rescaté mi móvil para ver los mensajes.
Me sorprendió ver un mensaje de Toni, un gran amigo al que hacía meses que no veía. Su mujer Isabel había muerto súbitamente en el hospital. Entro por un ataqué nefrítico y al cabo de tres días falleció. Eso pasó hacía casi tres años. Tenía tres hijos, ya fuera de casa, trabajando o estudiando, a los que supo acompañar ejemplarmente tras aquel hachazo.
- "¿Sales a pasear a Teo?" decía su mensaje.
Era sábado. Tenía pendiente mil cosas. Pero cuando el azar te pone el regalo de un amigo delante, no puedes dejar de abrirlo.
Busque Toni en contactos, elegí entre una pila de Tonis y pulsé. Oí su voz casi al instante. Mis manos desprendían aun, un embriagante olor de whysky y foie que alegraba mis pituitarias.
- Eeeeyyyy, Que ilusión Fredi! Tenía que verte. ¿Cómo lo tienes? ¿Te apetece pasear con Teo? Yo tengo aquí a Nilo, moviendo el rabo, con ganas de salir de casa.
- Estás desbordante Toni. Tengo lío, pero venga vamos!
Cuando rescatas la conversación con un amigo, parece que fuera ayer la última vez que le hablaste.
Habíamos quedado en el EINA, en el parque Sentmenat. Por encima de la antigua Masía, donde se ubica la escuela de diseño EINA, existe un gran bosque mediterráneo que llega en subida increscente hasta la carretera de las aguas.
Llegué un poco antes y Teo, que conoce este bosque como si fuera suyo, salió disparado. Hice un pequeño paseo con él por la parte baja del bosque para hacer tiempo. Un olivo había tejido una alfombra de pequeñas aceitunas diminutas y negras bajo su sombra. Me crucé, ya de vuelta a buscar a mi amigo, con un madroño adornado de algunos frutos que aún quedaban en sus ramas. Elegí el más rojo. Lo metí en la boca. Mis manos aun olían a Foie y whysky. Lo deshice lentamente en mi boca como si estuviera haciendo sexo con la naturaleza. El madroño se deshizo en mi boca, notaba con mi lengua la textura granítica de su piel, a la vez que el dulce salvaje de su pulpa conquistaba mi boca.
Allí estaba Toni, un trozo de alegría contenida, educado, siempre afable, atento, empático, fiel... Es uno de esos amigos que es obligatorio tener.
Nos dimos un fuerte abrazo. Teo y Nilo se olieron mutuamente sin demasiadas ganas de congeniar. Teo es un setter inglés que parece haber venido a este mundo a correr con elegancia. Nilo es un precioso Beagle, siempre pendiente de olerlo todo.
- Que gusto verte Toni, te veo feliz
- De eso se trata Fredi. No te voy a llamar siempre para darte la lata y contarte mis problemas
- Sabes que no eres de esos Toni. Siempre te guardas la mierda para ti, y no quieres compartirla.
Hablamos de trabajo de sus hijos y los míos, de sus partidos de futbol que aún continuaba haciendo, de nuestros perros: Ninguno de los dos teníamos grandes piedras en el camino.
- Venga, venga Toni! Sé que quieres contarme algo, sino no me llamarías para pasear a Nilo un día antes de la Navidad.
Teo se cruzaba con nosotros de vez en cuando a toda velocidad, y Nilo lo seguía, de vez en cuando, sin demasiado entusiasmo.
- Bueno nunca hablo mucho de mí. Como sabes sigo teniendo presente a Isabel. Estoy bien acompañado con mis hijos, y aunque están a lo suyo, nunca me dejan solo. Las últimas dos Navidades sin Isabel han sido duras. Una de las cosas que hacía, y seguiré haciendo es un paseo que repetíamos a menudo con Nilo. Como sabes, a Nilo lo trajo ella a casa. Nunca olvido el día que llegó con él. Quería asesinarla! Y ella con esa cara de felicidad explicando que el perro de su mejor amiga había tenido perritos!
Yo seguía escuchándole mientras no dejábamos de andar. El sol se colaba de vez en cuando en algún trozo del camino entre los enormes pinos.
- En fin. El caso es este verano, un amigo me convenció para que probara una aplicación de contactos, Happn que se ha puesto de moda. Y contacté con algunas “chicas”. Vamos mujeres de mi edad, añadió sonriendo. Llegué a tomar un café con dos, y un paseo con Nilo con otra. Lo que me pareció al principio emocionante dejo de serlo cuando las conocí. No por el tema físico. Pero me daba pereza explicar mi vida y que ella me explicará la suya. Tener que tomar siempre la iniciativa. Quizás no tuve suerte al principio. Pero ya cuando iba a dar de baja la aplicación. Una de las mujeres con las que había cruzado un “corazoncito”, me envió un emoticón de mariposa. Cada día a la misma hora durante una semana me envió una. Yo intentaba buscar conversación e información, además de la foto de su perfil en la que aparecía muy atractiva, pero eso fue todo; pensé incluso que era la broma de algún amigo. Siguió así durante casi un mes. Finalmente me cansé y quité del móvil la aplicación.
Yo perseguía a Teo con la mirada, mientras mi cabeza estaba absorto en su historia.
- Sigue Toni!, no me dirás que todo acaba aquí.
- No, ahora viene lo bueno. El caso es que un día hace unos dos meses decidí volver andando del despacho a casa, y pasé al lado de una galería de arte. Desde la acera se veían alegres cuadros de mariposas en su interior. Recordé, no sé el porqué, el emoticón de la mariposa en el movil y entré. Los cuadros eran de gran formato, un metro y medio de alto, alegres, potentes con mariposas ocupándolo todo. Un festival de color. No había mucha gente, me paseé lentamente observando a distancia cada uno de ellos. Una mujer se me acercó. Ella no me reconoció pero cuando clavó sus ojos en los míos, vi de nuevo la imagen del perfil de aquella “Chica” que me ponía una mariposa cada día en mi móvil. Le pregunté de primeras si sabía quién era yo. Su mirada cambio a modo escrutador, y tardó un instante en decirme: Soy tu mariposa. Joder, me quedé de piedra, no podía ser real. Y ella, “mi mariposa” me parecía superatractiva. No te vayas, me dijo, y se fue un buen rato a hablar con unos clientes. Volvió y me presentó a su representante, dueño de la galería. Así conocí su nombre: María. Esa misma noche cenamos juntos.
- ¿Y os acostasteis?
- No. Le dije que necesitaba tiempo. Que todavía no estaba preparado. Lo entendió han pasado dos meses y estamos de coña. Pensaba que no volvería a temblar viendo a una mujer. Y sí, ella me hace temblar.
- Joder me emociona lo que me cuentas. Y me alegra que hayas encontrado “tu mariposa”
Añadí riendo. Pensé en decirle que Isabel desde allá arriba sería feliz con su felicidad, pero no me atreví. Las mujeres son capaces de ser celosas desde el cielo.
Bueno el caso es que mañana en la cena de Navidad se lo diré a mis hijos. No sé cómo reaccionarán, y de eso quería hablar contigo. Además mi regalo de navidad para María es un viaje. Ella lo sabe, pero no sabe dónde. ¡Pasaremos el fin de año fuera!!! Dijo expresando un júbilo que me recordó a un Toni joven olvidado.
Seguimos hablando de lo que se puede contar y de lo que no se debe contar.
Casi había olvidado a Teo. Bajamos hacia los coches, a paso ligero sin parar de hablar.
Nos despedimos con otro abrazo. Me sentí feliz por su alegría.
- Oye por cierto. No me has dicho donde os vais a ir de viaje.
- No te lo vas a creer.
- Siempre querías ir a la India. Recordé.
- Nada de eso. Vamos a México al Santuario Rosario en Michoacán, a unas 4 horas de Ciudad de México. Allí llegan en esta época las mariposas Monarca desde Canadá volando 8.000 km aprovechándose de los vientos del norte para pasar el invierno al calor. Allí se concentran ahora miles y miles de mariposas. Ya te contaré. Feliz Navidad!
- Feliz Navidad!
Metí a Teo detrás del coche y mientras lo enganchaba al asiento le dije:
- Teo te has quedado sin mariposas hasta la primavera. Estas Navidades todas las acapara Toni!

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