Uno de los tramos que más suelo caminar con Teo es la parte de la carretera de las aigues entre Can Caralleu y el mirador dels Xiprers. Desde este tramo, mientras Teo olisquea el suelo y persigue pájaros, yo observo las fantásticas mansiones de la zona de Pedralbes. En general son casas con una arquitectura bastante uniforme sin demasiadas estridencias, excepto una; Yo la llamo casa Bunker, porque desde la Carretera de las Aigues se observa únicamente la parte posterior de la casa donde el arquitecto dejo un gran muro blanco, roto con unas estrechas grietas a modo ventanales para romper el gigantesco plano blanco. En la zona de entrada de la casa un desdoblamiento de planos ayuda a mitigar este efecto de muro. En la zona que no se ve desde mi paseo, la casa presenta amplios y continuos ventanales que seguro le dan una visión limpia de la ciudad. En la azotea se sitúa la piscina, que se puede contemplar perfectamente desde la carretera de las aigues.
La edificación no me disgusta en cuanto a los espacios que esta disposición debe conformar en su interior, pero la edificación desde mi paseo por la carretera de las aigues se dibuja como un auténtico bunker, y sobrepasa en altura de manera desconsiderada respecto a las edificaciones circundantes. Simplemente conforma una nota discordante con el resto de la zona de Pedralbes.
Tenía en mente averiguar de quien era esta casa y quien fue el arquitecto. Quizás no supe buscar en su momento o no lo hice con la suficiente destreza e insistencia. El caso es que esta tarde me puse este reto entre ceja y ceja, y conquisto una historia que contar.
Estaba seguro de que el propietario sería alguien, sino famoso, si conocido, ya que en esta zona viven las fortunas más abultadas de Barcelona... Pusé en Google imágenes "casa bunker en el carrer joan d'alos barcelona" y efectivamante aparece la casa y
un link de un blog. Leyendo ese blog aparecen fotos de la fachada acristalada exterior de la casa, e incluso la antigua y sencilla casa que estaba en su lugar, así como la referencia de su dueño: Mark Weingard y el despacho de arquitectos: A-Cero de Joaquin Torres y Javier Llamazares.
Ya sé, no os suena de nada este Mark Weingard, a mi tampoco. Buscando, encuentro una historia que parece hecha a su medida para que este personaje británico perteneciente a la alta sociedad judía, tenga su cuento de hadas, aunque personalmente creo que este tío es un gran vendedor y construye maravillosos cuentos con su vida.
Lo resumo: Empieza a estudiar en la universidad de Londres a donde se mudó desde Manchester. Deja la universidad para trabajar de camarero, pero al poco tiempo volvió a la universidad donde vio que tenía vocación por los números (sobre todo si tenían el $ detrás). De los 24 a los 30 años trabajó en JP Morgan ganando 1 MM de dolares al año. Funda varias empresas en internet y a los 32 ya era millonario gracias sobre todo a una de sus empresas especializada en derivados (finanzas de alto riesgo).
Pese a alguna crisis, todo lo que tocaba se convertía en oro. Mark es el rey Midas. Pero en lo personal ya no era tan afortunado. Tuvo un matrimonio fallido con su primera mujer que conocía desde los 15 años. Desconsolado acabó encontrando una novia con un anuncio en el que buscaba una chica para una aventura, según él así rezaba el anuncio: "Soldado de amor busca en las áridas y baldías tierras una doncella con quien compartir noches de pasión y toda una vida de amor en lugares lejanos donde hacer los sueños realidad". Anikka Linden escribió un poema en respuesta al anuncio "Caballero de la pasión, días de diversión" pero acabó en el cubo de basura. Su madre lo recogió y lo envió... acabaron juntos iniciando él nuevos negocios en indonesia. Años después volvió a New York. Se salvó del atentado de las Torres Gemelas, por quedarse dormido tras estar toda la noche estudiando unos cálculos y no llegar a la reunión que tenía ese día en las torres Gemelas. Muchos de sus compañeros murieron.
Un año más tarde en el 2002, tras la reseca de la celebración de su 36 cumpleaños y otra crisis, dejo a su novia. A la semana siguiente Anikka se fue a indonesia a la celebración de de una despedida de soltero en la que Mark tendría que haber estado. Anikka murió en el atentado en una discoteca de Bali donde fallecieron 202 personas. Mark viajó allí tras el atentado y sintió en una aparición que el espíritu de la que era su novia le incitaba ha compensar su pérdida, montando una ONG, "Inspirasia", para financiar y apoyar proyectos sociales en la zona. Quizás una forma de responder con amor de dar al odio de matar.
Año 2004, Tsunami en Indonesia, y allí estaba Mark en su casa con sus dos hijos y amigos. Sobrevivieron encima del tejado gracias a que su casa estaba en un lugar donde las olas fueron indulgentes. En ese mismo lugar donde estaba su casa que quedo parcialmente destruida, construyó años más tarde el hotel Iniala (con A-Cero y un chef español Eneco Atxa) de superlujo: 10 habitaciones a partir de 2.000 $ la noche.
Actualmente separado, con dos hijos que viven en Barcelona de 12 y 10 años, y con proyectos en Malta, hotel Valetta (Tambien A-cero) donde seguramente seguirá cosechando millones.
He resumido la historia, porque lo que encuentras en internet suena a pura supervivencia. ¿Marketing?
¿Y que hay de la casa? Pues el despacho arquitectónico que la diseña es A-Cero formada por dos arquitectos: Rafael Llamazares y Joaquín Torres que se conocen en la escuela de arquitectura de la Coruña. Llamazares más o menos contenido y artista, Torres extrovertido, mediático y lanzado. Han construido casas para muchos futbolistas y personajes famosos: Cristiano Ronaldo, Victor Valdés, Madonna, Barden, Felipe González, Amancio Ortega, etc., El arquitecto Joaquín Torres es también de esos personajes rocambolescos. Su padre fue cofundador de ACS con Florentino, pero le vendió su parte, así pues su familia es realmente multimillonaria. Es un arquitecto mediático, al que le gusta estar en el punto de mira. Se separó de su mujer para vivir en pareja con Raul Prieto exdirector de Sálvame. En fin es como sus casas no quiere pasar desapercibido.
Personalmente las obras de A-cero no me disgustan, y no hay que quitarles el mérito de ser un despacho de arquitectura conocido a nivel internacional. Hormigón y cristal como referente, les sobra protagonisto, monumentalismo y exuberancia, y les falta sobre todo integración en el paisaje. Pero puede que eso es precisamente lo que buscan sus clientes.
Aunque me sobraran los millones, no creo que fuera a los hoteles de Mark Weingard, ni viviría en una casa construida por A-Cero. Los paseos con Teo no construyen edificios, pero si historias y las de los demás siempre son fascinantes, al menos en los periódicos, en internet y en nuestras mentes.
- Teo tu sigue con tus pájaros, que yo sigo con los míos.