Zapatillas, pantalón corto, camiseta, correa, dos bolsas de plástico, la cantimplora de agua y dos euros para comprar el pan.
Día gris y nublado que hacen soportable el paseo.
Nada más salir, un largo pis de Teo me hace acercarme un par de veces a la fuente que hay al lado de casa para diluir con agua el regato de orina que Teo deja en la calle. Sigo por el carrer la Gleva. De una de las ventanas sale una melodía de piano. La biznieta de Enrique Granados está ensayando una preciosa obra. Me quedo un rato debajo de la ventana a escuchar. Sigo mi camino hacia el Pasatge Sant Felip, uno de los más bonitos de Barcelona. No hay nadie, suelto a Teo que se apresura a buscar dos gatos que rondan en un par de casas, y se asoma a los muros buscando entre las ramas de los árboles algún pájaro. Se acercan desde el otro extremo una pareja de señoras mayores. Una de ellas tiene alztheimer, la otra es su cuidadora, sonríe y halaga a Teo. Me dice que su hermano tiene en la hacienda de Perú un par de perro grandes. Enjuta, morena y de rasgos indígenas, sonríe y no deja de avanzar pasito a pasito agarrando con cariño a la señora a la que cuida, la cual observa la escena con mirada perdida.
Me despido y voy hacia la calle peatonal de Sant Guillen. Está llena de bajos cerrados. Dos de ellos los han ocupado una familia numéricamente interminable de Rumanos, la calle parece un tendedero de ropa. No es raro ver a más de 10 niños jugando a la pelota. Un poco más arriba en la entrada del supermercado Consum, dejo atado a Teo mientras saludo a Josep un indigente Húngaro que hace jornada intensiva, día sí, día también, sentado en la acera opuesta a la puerta del supermercado. En su gorra solo veo monedas de céntimos. Compro pan mientras escucho los ladridos de Teo que no soporta que lo dejen solo.
Vuelvo a casa, escuchando a una pareja de chicas que pasan al lado mía hablando inglés.
Desayunamos, y poco después escucho en la radio que la palabra Perú viene del nombre de un índio peruano llamado Bidú, que significa río.
Al rato cae un aguacero tremendo y pienso en la ropa de los rumanos en lugar de poner la nuestra a salvo de la lluvia.
Busco en internet a que hora es el espectáculo del teatro la Gleva, donde Bárbara Granados dirige un pequeño musical "No cal anar a la Havana".
Dejo un Euro en el bolsillo para dárselo a Josep. Se que con la cerveza que se compre brindará por mí.
Acabo de escribir una entrada en Facebook sobre el escritor Ingles Josehp Conrad.
Dicen que los dueños acaban pareciéndose a sus perros, pero quizás los paseos con ellos acaban conformando parte de nuestras vidas.





