jueves, 24 de mayo de 2018

Las mejores casas de Pedralbes





Teo y yo, recorremos todos los caminos de la Collserola, La parte más pisada es la del sur, de Sant Pere Martir al Tibidabo. Quedando la zona norte, por encima del barrio de Horta para paseos circunstanciales.
Desde esta zona en la parte alta de Barcelona contemplamos las casas de los más ricos. Son todas impresionantes, casas aisladas con piscina, grandes y cuidados jardines cuyos dueños o usuarios serán probablemente empresarios, futbolistas, artistas o herederos de grandes fortunas.
Pero curiosamente las mejores casas de Pedralbes están al borde de la carretera de las aguas. A 40 m. una de la otra. la primera parece estar desocupada. Las ventanas cerradas y enrejadas. Un cartel con aviso de alarma disuasorio. La casa está más o menos en buen estado, digamos que tal vez un poco "descuidada". Nunca en mis paseos he observado actividad, movimiento, obras, o arreglos en un jardín que es más bien un bosque.
La otra casa está 40 m. de esta más al sur. Parece más vieja (aparece en la foto) y está en un estado de descuido total. Ésta sí está habitada. Al costado de la casa en la misma carretera de las aguas siempre hay hasta cuatro coches, y una o dos motos. A los inquilinos nunca se les ve, pero están.
Alguna vez he visto pasar a alguno de los coches con ocupantes de mediana edad unos 35 años.
Especulo que esta casa, o bien está ocupada, o bien vive su propietario en un régimen de alegalidad. La casa dispone en la parte baja de un pequeño jardín donde el descuido es abandono. La casa tiene el acceso desde la carretera de las aigues, con lo que dejan aparcados los vehículos en el borde del camino, pese a que su acceso está prohibido para el resto de los mortales. Son sin duda de los ciudadanos más afortunados y privilegiados de toda Barcelona.
Soleada y con las mejores vistas de Barcelona.

He visitado el catastro para ver como están administrativamente estos edificios. Las casas no se contemplan como viviendas, apareciendo como unidades improductivas y el terreno como matorral.

Otro día os contaré de otras cuantas casas más en la Collserola, ocupadas y espectaculares.

 - Si Teo, el mundo de los humanos es paradógico.
Por cierto, no tienen perro, no vaya a ser que ladre!

lunes, 5 de marzo de 2018

Sam y Fivi


Me había tocado pasear a Teo esa tarde de viernes. Todos huyeron de casa y tuve que llevarlo al parque Monteroles a media tarde. Di unas cuantas vueltas por el camino circular del parque de unos 300 m. Y después me senté en un banco en una zona donde se sitúa una canasta de basket con una pequeña zona hormigonada. En un banco cerca mía estaba una pareja joven envuelta en caricias contenidas y sin perro. Había t1ambién una chica joven de pelo castaño largo y liso que manipulaba un móvil mientras de vez en cuando tiraba una pelota a un par de border colie. Teo jugaba de vez en cuando con ellos.
En el banco saque una pequeña libreta y un lápiz y me puse a pintar pequeños bocetos tanto de Teo como de la chica propietaria de los dos border colie.
Paso un buen rato mientras garabateaba mis bocetos. La chica se acerco al oír ladrar a Teo mientras miraba la Copa de un árbol cercano.
- ¿ha visto algún pájaro? Me preguntó
- Él cree que si. Porque muchas veces ladra a alguna cosa inusual que ve en el árbol. Es cazador.
- Es un setter verdad? Mi padre tuvo uno!
- Oye, y los dos perros son tuyos?
Mientras hablamos se había bajado la N bufanda y podía ver su cara. Muy guapa. Hablaba con una serenidad y un tono tranquilo y reposado y no dejaba de estar atenta a sus perros. Que pedían insistentemente que les lanzáramos cosas.
Me contó que vivía sola, y se apañaba para sacar a sus perros por la mañana y por la noche.
Uno de ellos tenía 10 años y el otro que había recogido abandonado 3.
- Tener dos es el mismo trabajo que tener uno y en casa de hacen compañía. Y son tranquilos.
Me explicaba. Estuve hablando un buen rato con ella y la acompañe hasta una de las puertas del parque cuando tuvo que irse. yo continuaba hasta la puerta opuesta. Me despedí con una pregunta.
- San y zivi?
- Fivi. Me corrigió. Era el nombre de un personaje de una antigua serie de TV.
Nos despedimos sin conocer nuestros nombres.
Al llegar a casa busque que personaje y de que serie daba nombre a Fivi. Creí adivinar que fue Phoeve de la serie Friends.
Con los dueños de los perros pasa igual que con sus perros. Se rozan, se conocen a trozos, y se van cada uno a su vida, dejando que el destino decida cruzarnos en otro paseo!

sábado, 3 de febrero de 2018

Niki o la historia de un perro (Tibor Déry)

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Gracias a mi amigo Xavier Mas de Xaxas, me caen libros en la mano que jamas descubriría, aunque también he de decir que hay otros a los que no les doy comba.

Niki, es el título de una corta novela de un escritor húngaro reconocido. Creo que en esta historia se mezcla la ficción con sus experiencias en una Hungría comunista, en la que él, judio, se implicó dentro del partido comunista, discrepó y poco después fue encarcelado.

La historia es sencilla: Un pareja madura sin hijos: Jonas Ancsa y su señora (así la llama durante toda la novela), viviendo en un pueblo a las afueras de Budapest. Él, ingeniero de minas y ella ama de casa con trabajos ocasionales. Un perro de raza foxterrier del vecino se les cuela en su casa asiduamente. Quizás por simpatía o quizás por el trato excesivamente duro que recibía de su dueño. Finalmente acaban comprando a Niki a su antiguo dueño. Sus vidas monótonas, tranquilas y serenas, se encadenan a Niki, como el hijo que no han tenido.
Pero al cabo de pocos años llega un súbito traslado de trabajo del ingeniero, quizás a modo de castigo por alguna envidia profesional o política debido a su vida integra. Se han de trasladar a la ciudad de Budapest, y en un trabajo nada gratificante. A partir de ahí las cosas se complican, quizás más envidias o enredos politicos que no aparecen en la novela pero que acaban con él, de un día para el otro en la cárcel, sin que la mujer ni siquiera sepa de su paradero, y ni tan siquiera pueda verlo. Pasan los años, ocupando Niki el vacío de la pareja perdida, y la única razón de vida de la Sra Ancsa, a la que todo se le complica. Niki ocupa el nexo con su pareja desaparecida. EL autor narra la dureza de la vida de esta mujer sola, sin recursos, olvidada por el sistema y sobreviviendo como puede en un paisaje aspero y urbano de un Budapest crudo y vil. Todo desemboca en un drama donde Niki y su dueña acaban empapadas en una depresión. Niki muere, y quizás para salvar un final triste y dramático, aparece al dia siguiente el marido, que ya solo puede rescatar a su mujer y el cadáver de la Niki.
Es una novela sencilla, con fuertes emociones y sentimientos escondidos en cada una de las descripciones precisas y mundanas de sus páginas.

En la novela Niki, parece recoger ese espíritu cariñoso, juguetón, alegre y melancólico dejando que la mano de la Señora Ancsa tenga un lugar caliente donde sentir su alma.

Hay una parte realmente melancólica, donde la sra. Ancsa, poca antes de caer en la depresión total, visita el pueblo donde vivían sus años tranquilos con Niki. Recorriendo las sendas, el paisaje, los olores... en donde cada instante lo era todo.

Quizás tendría que leerla de nuevo. Es una novela donde llegas a sentir a Niki, cuando estás al final de sus páginas. La novela deshumaniza a las personas y humaniza a Niki. Se deja sentir una pareja un poco triste y monótona, con una Señora Ancsa derrotada a la cual el autor ni tan siquiera le da nombre.
Es una novela triste, en la que el autor, creo, quiere trasladar la tristeza de un Budapest que se muere en brazos del comunismo. Dejando al final una posibilidad de reencuentro con la vida.
Me gusto, mucho más de lo que me auguraban sus primeras páginas. Contundente y realista.

sábado, 6 de enero de 2018

Teo, hemos vuelto!


Del aeropuerto a la huerta del Prat... entre alcachofas ya hechas y a medio hacer, Teo corre y corre y corre porque no sabe gestionar de otra forma la felicidad de vernos de nuevo.
A su manera nos echó de menos en una maravilla de perrera del Prat en medio de la huerta.

Ya en Barcelona, Egipto nos levanta a las 6 de la mañana entre sueños empapados de Nilo y de piedras. Nubes y lluvia en lugar de un amanecer con sol.
- Teo, allí donde estábamos no vimos a ningún perro con correa. Ni en El Cairo, ni en el Nilo. Allí los perros forman parte del paisaje. Libres, delgados como tú. Un poco desconfiados no se dejan acariciar fácilmente. Parecen no tener dueño. Con la mitad de tu talla saltan el doble que tú para mantenerse en equilibrio en el borde de un container de basura, para luego tirarse dentro en busca de un banquete que tú solo olerías.
- Teo, en el Nilo, los perros estás en la orillas, por todas partes, tu serías un señoritingo, porque todos son palleiros, (callejeros), dóciles, y sus ladridos suenan a saludo de niño.
- Dicen que tú especie está en algunas piedras de esas milenarias, pero yo no he visto a ninguno.
- Si Teo, allí en Egipto, sobrevivir es duro, pero las correas no existen, y hay tanta mierda que nadie se preocupa por las vuestras.
- Me olvidaba Teo. Quería decirte que Egipto es el mundo de los olores. Allí creo que sentí un mundo paralelo al tuyo. En cada paso, un olor te conquista, de comida, de colonia, de mierda, de cuero, de orines, de incienso en la zona copta. Todo está en la calle y puedes caminar por ella con los ojos cerrados, oler y decir: Una taller de carpintería, un horno de tortas de pan, una tetería, una tienda de perfumes, un puesto de venta de gallinas vivas, En Egipto todo se huele. Teo ahora entiendo mejor tu mundo!!