domingo, 24 de mayo de 2020

Morning Glory


Podemos, desde hace un par de semanas, escaparnos por la mañana temprano o por la tarde noche de paseo. Son muchas las personas que empiezan a descubrir un amanecer o una puesta de sol desde lugares de su propia ciudad en los que nunca habían estado; un regalo de esta Pandemia.
Ya hemos pasado ese "primer verano", (la primavera) porque el verano se ha lanzado a toda prisa sobre las dos joyas de Barcelona: sobre el Mediterraneo en forma de Garbis, y sobre la Collserola en forma de exuberante vegetación.
Ayer hicimos un paseo matinal con Teo, nuestro perro, por caminos escondidos de la falda de la Collserola escapando de las aglomeraciones. Este año hay infinidad de alegres margaritas amarillas que ya empiezan a estar marchitas por el calor y las ginestas, cuyas flores de intenso amarillo las convierten en antorchas.
Las gramíneas han crecido tanto en estos estrechos caminos que es un placer extender los brazos a los lados sintiendo su roce como delicadas caricias.
Llevo siempre el móvil, y aprovecho para buscar cosas que se me ocurren y sobre todo investigar sobre plantas y flores. Ayer empecé a ver una que todos conocemos y que florece ahora con fuerza: "Las campanillas" hice una foto, la misma cámara de android me ofrece la posibilidad de buscar en google lens, y me envía normalmente a páginas en ingles. Los ingleses llaman a esta flor "morning Glory", y no puedo evitar pensar en las mañanas de los hombres..., las campanillas abren con el sol de la mañana y se cierran al atardecer. Tiene muchos nombres Wedding bells, blue star, Don Diego de día, Manto de maria, quiebra platos, Campaneta de jardi, y su nombre científico es IPOMOEA, que hace referencia a un gusano por su condición de planta enredadera. Se utiliza en jardines pero es muy invasiva y en las zonas de América del norte de las que procede se las trata como invasivas. En La Collserola las he visto violetas, rosas y blancas.
Leyendo sobre ellas, resulta que las semillas tienen Ergotamina, que es un alcaloide alucinógeno similar al LSD, Los aztecas machacaban dosis de 7 a 21 semillas las dejaban una noche en agua u otra bebida, la colaban y se lo bebían...
Yo lo más que hacía de pequeño es arrancar alguna flor, cerrar con la otra mano sus pétalos por la parte exterior y acercando las manos muy rápidamente hacerla explotar. Ha sido el único sonido que he conseguido arrancar de las campanillas!